Joe Biden (1942): Presidente electo de Estados Unidos

(USA 21). Joseph Robinette Biden Jr. nació el 20 de noviembre de 1942 en Scranton, Pensilvania, Estados Unidos.

Sus padres fueron Joseph Robinette Biden Sr. y Jean Biden. Entre sus ocupaciones está ser político, abogado y profesor universitario.Presidentes de Estados Unidos

Ganó las Elecciones Presidenciales de 2020 en los Estados Unidos, presentándose como candidato a la presidencia por el Partido Demócrata. Su acompañante de fórmula es Kamala Harris, que logra ser la primer mujer en llegar a al vicepresidencia.

De esta manera, se convirtió en el presidente número 46 de los Estados Unidos.

Fue vicepresidente de los Estados Unidos, entre el 20 de enero de 2009 y el 20 de enero de 2017. Esto en el gobierno de Barack Obama.Presidentes de Estados Unidos

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¿Quién es Joe Biden?

Después de presentarse en dos ocasiones como candidato a la presidencia y ser vicepresidente de Obama durante sus dos mandatos, el demócrata llega a la Casa Blanca

Joseph Robinette Biden (1942, Pensilvania), más conocido como Joe Biden y el ya presidente electo de EE UU tras derrotar a Donald Trump, no es nuevo en el mundo de la política. De hecho, regresa a la primera línea tan solo cuatro años después de abandonar el Gobierno de EE UU, cuando Barack Obama finalizó su segundo mandato y él, su cargo como vicepresidente. Aunque entonces pudo optar a convertirse en el nuevo candidato demócrata, prefirió pasar a un segundo plano y no fue hasta abril de 2019 cuando anunció su candidatura para las presidenciales de 2020.

No obstante, su experiencia en la política comenzó mucho antes, en la década de los setenta. Poco después de hacerse abogado, en 1972, se convirtió en el sexto senador más joven de la historia de EE UU, tras ser elegido por Delaware, su Estado natal. Sus logros no finalizan ahí pues fue reelegido cinco veces, en 1978, 1984, 1990, 1996 y 2002, y se convirtió en el cuarto senador con más antigüedad: tres décadas en el cargo. Fue entonces, hace 12 años, cuando decidió abandonar el Senado tras la victoria de Barack Obama en las elecciones de 2008 y su nombramiento como vicepresidente del Ejecutivo.

No obstante, Biden llevaba décadas buscando la presidencia. En 1987 se presentó como candidato demócrata, pero no llegó a buen puerto. También compitió 20 años después con Obama y Hilary Clinton. Una jugada que, aunque no le llevó al Despacho Oval, sí lo hizo a la vicepresidencia.Presidentes de EStados Unidos

Durante los ocho años que estuvo junto Obama, su experiencia en el Senado le sirvió para negociar en el Congreso con los republicanos las políticas económicas del Ejecutivo, logrando un acuerdo para la subida de impuestos y el recorte de gastos que evitara una crisis económica en el segundo mandato de Obama. También fue la cara visible de la Administración en Iraq y Afganistán y luchó por controlar un tema tan controvertido en EE UU como es la tenencia de armas. Su trabajo fue reconocido y al finalizar el mandato, Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad con distinción (la concesión civil más alta en EE UU) y afirmó que había sido "el mejor vicepresidente que América había tenido nunca".

Por entonces se especuló sobre la posibilidad de que Biden volviera a presentarse como candidato demócrata a las presidenciales, pero el político sufrió un nuevo revés en su vida personal, al fallecer de cáncer su hijo de 46 años de edad. Y es que sus logros profesionales han estado empañados por las tragedias: en 1972, su mujer y sus tres hijos tuvieron un accidente de coche que resultó en la muerte de esta y de su hija. Varios años después, se volvió a casar y tuvo una hija.

Pese a decidir no presentar su candidatura para las elecciones de 2016, Biden anunció que seguiría opinando y en numerosas ocasiones mostró su oposición a las políticas de Trump. Y aunque aseguró que aún no se había recuperado del fallecimiento de su hijo, en 2018 ya adelantó que no descartaba dar un paso para conseguir sacar al magnate americano de la Casa Blanca. Un decisión que finalmente dio a conocer en abril de 2019.

A pesar de que su carrera a la presidencia se pudo truncar en varias ocasiones por las demandas de acoso presentadas por varias mujeres, Biden salió ileso de estas situaciones y quizá para eliminar esta mancha en su historial decidió nombrar a una mujer, Kamala Harris -con la que ha tenido numerosos enfrentamientos-, como su candidata a la vicepresidencia del país.// Cinco Días

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Biden se impone a Trump y se convierte en el 46º presidente de EE UU

El candidato demócrata supera los 270 votos electorales tras ganar en Pensilvania mientras su adversario republicano no reconoce la derrota y acude a los tribunales

En Nueva York comenzaron a escucharse cláxones y gritos, aplausos y vítores. Y más allá de lo que nadie hubiera votado un colosal suspiro de alivio parecía brotar de una nación exhausta después de una semana agónica, en la que los porcentajes y los votos bailaron como nunca y donde resultaba imposible afinar el resultado para saber quién había ganado.

«América», ha escrito Biden en Twitter, «es un honor que me haya elegido para dirigir nuestro gran país. El trabajo que tenemos por delante será arduo, pero les prometo esto: seré un presidente para todos los estadounidenses, me hayan votado o no me hayan votado. Honraré la fe que han depositado en mí».

Y minutos más tarde publicaba un comunicado: «Enfrentados a unas dificultades sin precedentes los números han votado en unos números de récord, demostrando una vez más que la democracia late en lo más profundo del corazón de América. Con la campaña terminada es tiempo de poner la ira y la retórica feroz detrás nuestro y juntarnos como una nación. Es hora de que América esté unida y de cicatrizar. Somos los Estados Unidos de América y no hay nada que no podamos hacer si estamos juntos».

Kamala Harris, la futura vicepresidente, dijo en un tuit que «estas elecciones tratan de algo más que de Joe Biden y de mí, eran sobre el alma de América y sobre nuestra determinación de pelear por ella. Tenemos mucho trabajo por delante. Comencemos».

La campaña de Biden, entre tanto, colgó un vídeo de imágenes de ciudadanos estadounidenses, en distinto origen y condición, con el himno América de the beautiful sonando detrás suyo, interpretada por Ray Charles.

Hillary Clinton, la mujer que compitió y perdió en 2016 frente a Trump, escribió que «los votantes han hablado. Han elegido a Biden y a Kamala para ser nuestro presidente y nuestro vicepresidente. Es un candidatura que ha hecho historia. Significa también el repudio de Trump y el inicio de un nuevo capítulo para América. Gracias a todos los que han ayudado para que esto suceda. Hacia delante, juntos».

Mientras tanto Trump en caída libre, con todo el derecho a denunciar posibles fraudes y la radical obligación de probarlos y, entre medias, de no tratar de envenenar la democracia, tuiteaaba que «Decenas de miles de votos fueron recibidos ilegalmente después de las 8 de la noche. el martes, día de las elecciones, cambiando total y fácilmente los resultados en Pensilvania y algunos otros estados dudosos. Como asunto aparte, cientos de miles de votos no pudieron ser OBSERVADOS ilegalmente».

Desde el entorno del presidente llegaba a los medios el rumor de que la Casa Blanca no piensa invitar a Joe Biden en los próximos días. Una suerte de tradición no escrita que han observado siempre los presidentes que cedían su cargo ante el triunfal aspirante. Como, en efecto, hizo Obama en 2016 con el propio Trump.

Mike Pence, por su lado, no aparecía por ningún lado, y en CNN comentaban que aspira a conservar intactas sus posibilidades de cara a optar a la presidencia en 2024. Algo difícil junto con un Trump que en los últimos días, a medida que decrecía su ventaja inicial, ha denunciado repetidamente una supuesta conspiración para robarle las elecciones, una suerte de golpe de Estado orquestado por los poderes ocultos, de los servicios secretos a los gobernadores demócratas.

Según Trump el sistema estaría esencialmente corrompido, con papeletas falsas y oficiales electorales comprados. Después de meses de pedir a sus votantes que acudieran a las urnas y no votaran por correo exclamó que «estábamos ganando en todos los lugares clave, y de pronto nuestros números empezaron a reducirse de forma milagrosa».

Biden, que anunciaba una comparecencia para la noche del sábado, había dicho el día anterior, desde su base de Wilmington, Delaware, que «la gente habló, más de 74 millones de estadounidenses». «Estamos demostrando una vez más lo que hemos demostrado durante 244 años en este país. La democracia funciona. Sus votos serán contados. No me importa lo mucho que alguna gente intente evitarlo, no permitiré que eso suceda».

Todo esto mientras trascendía que el jefe de prensa de Trump, Mark Meadows, había dado positivo por coronavirus. Poco después también era diagnosticado el congresista republicano por Florida Matt Gaetz, responsable entre otras cosas de haber ayudado a que la Casa Blanca cortarse su beca a EcoHealth Alliance, con base en Nueva york, y que colabora con numerosos laboratorios y científicos de todo el mundo, incluida la doctora Zheng-Li Shi, que hace 5 años descubrió y describió un virus muy similar y da la alerta. La pandemia entre tanto no descansa. El viernes EE.UU. batió otra vez el récord de contagios, más de 125.000, mientras el total de muertos es ya de 225.000 y el modelo de la Universidad de Washington proyecta 396.000 para el 21 de febrero.// La Razón

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