Estados Unidos: El ataque en la iglesia de Texas reaviva el debate sobre el control de armas en el año con más tiroteos masivos

Aún cuando la tasa de homicidios bajó en Estados Unidos, el 2019 cierra con el mayor número de tiroteos masivos en la historia reciente del país. Mientras tanto, el Congreso sigue sin aprobar medidas para restringir el acceso a las armas.

Aunque el ocurrido este domingo durante una misa en una iglesia en Texas no entra en la categoría de tiroteos masivos -definidos como incidentes con al menos 4 muertos, fuera del asaltante- sí sirve de recordatorio de la epidemia de la violencia derivada de las armas.

En el incidente, que ocurrió mientras la misa se difundía en vivo por internet, un hombre no identificado abrió fuego en la Iglesia West Freeway Church of Christ en White Settlement (Texas), sembrando el pánico entre los 240 feligreses que acababan de recibir la comunión.Tiroteos en los Estados Unidos

Dos de los feligreses murieron posteriormente en un hospital por heridas de bala, mientras que el atacante falleció gracias a que, en cuestión de segundos, el equipo de seguridad de la iglesia llevaba armas ocultas y logró dispararle.

Un video muestra cómo otros cinco feligreses empuñaron sus armas contra el atacante, que se había mezclado entre ellos y se había sentado en una banca al fondo de la iglesia al comienzo de la misa.

Durante una conferencia de prensa anoche, el vicegobernador de Texas, Dan Patrick, afirmó que las cosas hubiesen sido peor si no fuese por una ley estatal promulgada a principios de año que permite portar armas de fuego dentro de las iglesias, siempre que éstas las autoricen.

“Dos de los feligreses que daban servicio voluntario en la fuerza de seguridad (de la iglesia) sacaron sus armas y mataron de inmediato al atacante, salvando innumerables vidas”, argumentó Patrick.

“Eso no es normal ni aceptable. La gente debería ir a misa los domingos sin tener que agacharse para esquivar balas… estamos comprometidos más que nunca para un futuro más seguro que la gente de Texas merece”, dijo, por su parte, Hilary Rand, miembro del capítulo de Texas de “Moms Demand Action”, un grupo de madres que exige restricciones al acceso a las armas.

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por su sigla en inglés) continúa investigando el motivo del tiroteo y no ha querido divulgar la identidad del asaltante pero, al parecer, éste vivía en la zona y tenía un historial de arrestos, por incidentes que tampoco fueron revelados.

“Sólo queda la pregunta del por qué. ¿Cómo puede alguien tan malvado -el demonio- entrar a una iglesia y hacer esto?”, dijo a la cadena NBC, Tiffany Wallace, hija del diácono de la iglesia, que falleció por un disparo que recibió mientras repartía la comunión.

Se trata de un fenómeno que se ha convertido prácticamente en una nueva “normalidad” en cualquier sitio público en Estados Unidos, un país donde hay más armas que habitantes.

A juzgar por las estadísticas, ni los templos sirven de refugio: desde 1999, ha habido al menos 18 tiroteos en las iglesias, y el más mortífero también ocurrió en Texas en 2017, con un saldo de 26 muertos, según datos recopilados por la página web "Facts and Trends".

Un 2019 mortífero

Mientras, una base de datos creada por la agencia de noticias Associated Press, USA Today y la Universidad Northeastern, indica que el 2019 registró el mayor número de tiroteos masivos desde que se inició este registro en 2006.

Según esa base de datos, hubo 41 tiroteos masivos, que en su conjunto dejaron 211 muertos. Del total, 33 incidentes involucraron el uso de armas de fuego.

Otras investigaciones de la década de 1970 apuntan a que ningún otro año desde entonces ha registrado semejante cantidad de tiroteos masivos. En 2006, hubo 38 incidentes.

Casi la mitad de los 50 estados de la nación registró tiroteos masivos, incluyendo estados como California, que tienen algunas de las leyes más estrictas para la compraventa de armas. De hecho, California encabezó la lista de estados con ocho tiroteos masivos, según la base de datos. 

No todas las masacres generan titulares nacionales, a menos que ocurran en sitios públicos, y la mayoría implica disputas domésticas, violencia entre pandillas o por venta de drogas al menudeo, u otros tipos de revanchas personales, según el análisis.

Deficiencias del FBI

Una investigación del diario CQ Roll Call indicó el mes pasado que el FBI no logra completar la revisión anual de centenares de miles de compradores de armas debido al breve plazo que tiene para resolver y eliminar esos casos de sus computadoras.

Esa deficiencia aumenta el riesgo de que las armas caigan en manos indebidas. 

Así, entre 2014 y 2019, el FBI no logró completar la revisión de antecedentes penales en más de 1.1 millón de casos, según esa investigación.

La ley prohíbe que personas condenadas por delitos graves, con enfermedades mentales, o restricciones judiciales, tengan acceso a las armas. Sin embargo, ante la “purga” de los casos, se desconoce cuántas han podido comprar armas sin que el FBI pudiese investigarlas a fondo.

La inacción del Congreso

Cada tiroteo genera el consabido ciclo de condolencias a los familiares de las víctimas, una condena pública y nuevos llamados a que el Congreso apruebe una escurridiza reforma que restrinja aún más el acceso a las armas.

En febrero pasado, la Cámara de Representantes aprobó sendas legislaciones, que juntas conformaron el mayor esfuerzo para mejorar el control de las armas en 20 años.

Ambas fortalecen el sistema de revisión de antecedentes penales: una de las medidas, la “HR. 1112”, daría al FBI más tiempo para completar la revisión de los compradores antes de que los concesionarios puedan venderles armas, mientras que la segunda medida, la “HR 8”, ampliaría la revisión de antecedentes también para la venta o traslado de armas entre individuos.

Ambas medidas figuran entre los cerca de 400 proyectos de ley que esperan voto en el pleno del Senado y afrontan la oposición de los republicanos.

En una rara muestra de bipartidismo, el Congreso aprobó $25 millones para financiar investigaciones sobre la violencia derivada de las armas y cómo atajarla. 

Para Matt McTighe, principal ejecutivo de operaciones del grupo “Everytown for Gun Safety”, el 2020 se perfila como un año clave en el movimiento para frenar la violencia de las armas y exigir cuentas de los políticos.

Tiroteos masivos como el de agosto pasado en El Paso (Texas) -que un supremacista blanco planeó para atacar a hispanos- sirven de recordatorio de la tarea pendiente que tiene el Senado en estas lides, según McTighe.// Telemundo

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